Lleva un omamori para atraer protección y salud / 🇯🇵 Japón

Una bolsita de omamori azul marino con motivos dorados

Elige un omamori para tu deseo y llévalo en el bolso para atraer protección y salud. Estos amuletos de los santuarios y templos japoneses acercan la oración a tus viajes y a tu día a día.

Qué suerte atraeProtección, salud y bienestar cotidiano
Qué necesitasUn omamori acorde con tu deseo

Qué suerte atrae

Un omamori es un amuleto japonés para llevar contigo el deseo de estar protegido. Elige uno para la salud o para recorrer con bienestar una nueva etapa y deja que acompañe tus días. En santuarios y templos se entregan piezas para diferentes deseos: un buen parto, los estudios, el amor o la protección cotidiana. Escogerlo es ya una manera de pensar en aquello que más te importa.

Muchos son pequeñas bolsas de tela decorada que guardan una tablilla o un papel sagrado. También hay otros formatos fáciles de llevar. El amuleto Yakuyoke Daishi de Sōjiji mide 70 por 45 por 4 mm y pesa 12 g. Una oración que cabe en la palma de la mano.

Cómo atraer la buena suerte

  1. Elige un omamori cuya protección corresponda a tu deseo.
  2. Conserva cerrada la bolsita y trátala con cariño. Puedes llevarla en el bolsillo o sujeta a la mochila o al bolso que utilizas a diario.
  3. Al llegar el Año Nuevo o una etapa importante, agradece el tiempo que te ha acompañado. Si vas a recibir otro, sigue las indicaciones del santuario o templo que lo entregó para devolver el anterior.

También puedes regalarlo pensando en la salud de alguien querido. Añade unas palabras de ánimo y un deseo de bienestar. Ese gesto hace del amuleto un recuerdo de la persona que lo eligió y de lo que espera para ti.

Origen e historia

Mamori significa protección, y el prefijo respetuoso o forma el nombre con el que conocemos el amuleto. Los pequeños objetos sagrados de papel o madera tienen una larga trayectoria. En el periodo Heian, las mujeres de la nobleza llevaban amuletos colgantes con pequeñas figuras budistas o textos en su interior. La oración se acercaba así al cuerpo y a la vida cotidiana.

En el periodo Edo, los amuletos sujetos a la cintura o al brazo se extendieron entre la gente. Hoy continúan en bolsas de telas decoradas y formatos que se atan al bolso. Una madre que escoge uno para su hijo o un amigo que lo regala antes de un viaje dan forma al mismo deseo de siempre: que alguien querido camine protegido. Por eso una pieza tan pequeña puede guardar tanto afecto.

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