| Qué suerte atrae | Buena suerte para un deseo personal |
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| Qué necesitas | Nada |
Toma un Vuelo de la Suerte a Núremberg y gira el aro dorado para pedir buena suerte / 🇩🇪 Alemania
Te damos la bienvenida a Núremberg
NUEHora local

Gira el aro dorado del Schöner Brunnen de Núremberg y pide un deseo de buena suerte. En este Vuelo de la Suerte, imagina el gesto frente a la fuente de la plaza del mercado.

Mira a tu alrededor en el destino
Qué suerte atrae
En la plaza del mercado de Núremberg, las figuras doradas de la fuente atraen primero la mirada. Para participar en la costumbre, hay que mirar más abajo, hacia la verja oscura. Allí se encuentra el aro que los visitantes giran al pedir un deseo. Puedes pensar en algo que de verdad te gustaría que ocurriera: un buen comienzo en un sitio nuevo o el valor para dar un paso que llevas tiempo preparando. El gesto es breve y el lugar permite dedicarle un momento en mitad de la actividad de la plaza. Basta con elegir qué deseas antes de acercar la mano.
Cómo atraer la buena suerte
- Abre la fotografía y recorre con la mirada la aguja gótica de la fuente. Sigue las figuras hasta la verja que la rodea. Imagina que cruzas la plaza del Hauptmarkt para acercarte.
- Visualiza el aro dorado encajado en el hierro oscuro. Respira y elige un deseo. Ponlo en una frase corta, con palabras que puedas recordar mientras lo pides.
- En el vuelo, imagina que extiendes la mano y haces girar el aro. Vuelve a mirar la fuente y piensa en lo que has pedido. Sella el pasaporte de este dispositivo al terminar.
- Si vas a Núremberg, acércate al Hauptmarkt y busca el aro dorado en la verja. Allí puedes realizar el gesto en el propio lugar, con la mano sobre el aro.
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Origen e historia
Schöner Brunnen significa «fuente hermosa». La primera se construyó a finales del siglo XIV y la que se levanta hoy en el mercado es una réplica posterior. Su forma recuerda la aguja de un edificio gótico, con figuras ordenadas a distintas alturas. En ellas se reconocen las artes liberales y personajes del gobierno y de la religión. Para ver el aro hay que bajar la vista desde las figuras hasta la verja. Parece que la pieza quedó encajada sin dejar una unión visible. Ese detalle invita a mirar con atención incluso después de haber pedido el deseo. Mientras arriba se despliega el mundo que representaban los escultores, abajo queda un sitio para el pequeño gesto de quien visita la plaza.




